La Guerra Fría fue un conflicto global de carácter político, económico, social, militar, informativo, científico e incluso deportivo, que surgió tras el fin de la Segunda Guerra Mundial (IIGM). Enfrentó a dos bloques antagónicos: el Occidental (capitalista), liderado por Estados Unidos, y el Oriental (comunista), encabezado por la Unión Soviética. Este periodo de «tensa calma» entre las superpotencias tuvo repercusiones profundas en nuestra región, al igual que en otras zonas del mundo, donde se vivieron conflictos armados internos patrocinados por dicha rivalidad.
Durante la campaña militar en El Salvador (1980-1992), la Fuerza Armada (FAES) experimentó una transformación integral en su estrategia operativa, y la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) no fue la excepción. Estos cambios no se limitaron al aumento de efectivos, sino que incluyeron innovaciones tácticas, modernización de armamento y adopción de nuevas tecnologías.

A finales de 1989, la introducción de misiles tierra-aire de guía infrarroja (IR) marcó un giro decisivo en el conflicto. Sistemas como el FIM-43C Redeye (incautados a la Contra nicaragüense), los soviéticos 9K32 Strela-2 y 9K34 Strela-3 (SAM-7 y SAM-14 de acuerdo con la designación de la OTAN), junto a sus variantes chinas, forzaron a la Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) a adaptar sus tácticas operativas. Pese a estos ajustes, la efectividad de los misiles derivó en el derribo de tres aeronaves salvadoreñas.
Viernes 23 de noviembre de 1990: el A-37B FAS 431 fue alcanzado por un misil cerca de Santa Elena, Usulután. Mientras el Teniente PA Armando Benjamín Hernández Dueñas “Keffer” logró eyectarse exitosamente, su copiloto, el Subteniente PA Eduardo Escobar Amaya “Rosita”, perdió la vida en el incidente (te podría interesar: https://flotilla-aerea.com/2015/07/18/eyeccion-eyeccion-eyeccion/).
Martes 04 de diciembre de 1990: el AC-47 FAS 125 fue derribado sobre La Laguna, Chalatenango, resultando en la mayor pérdida de vidas con el uso de este tipo de armamento. Fallecieron seis tripulantes: los pilotos Capitán PA Reynaldo Martín Nochez Marroquín y Teniente PA Ricardo Humberto Guzmán Lara; los artilleros Soldados Jaime Iván Zelada López, Yohalmo Cruz Rivera e Isaac Neftaly Hernández; y el Aerotécnico Héctor Antonio Mata Calderón. El Aerotécnico Carlos Zaldaña sobrevivió al saltar en paracaídas.
Martes 12 de marzo de 1991: el UH-1M FAS 229 fue impactado en Altomiro, San Miguel, segando las vidas del Subteniente PA Herbert «Garciita» García Romero, Subteniente PA Alberto «Gigio» Guzmán Peña y el soldado artillero Santos «Caballo» Flores Hernández.
Como complemento a las nuevas tácticas de combate, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) proporcionó sistemas de contramedidas electrónicas (ECM), clasificados en aquel momento, diseñados específicamente para neutralizar los sistemas de guía infrarroja de los MANPADS. Estos equipos fueron: el sistema AN/ALQ-144, implementado en la flota de helicópteros y el sistema AN/ALQ-123, adaptado para los aviones A-37B; esta asistencia tecnológica aumentó las capacidades defensivas de la FAS frente a la amenaza de misiles portátiles.
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ECM (Electronic Countermeasure): Sistemas electrónicos diseñados para interferir los mecanismos de detección y guiado enemigos, protegiendo así a las aeronaves de ataques con misiles.
IRCM (Infrared Countermeasure): Subsistema especializado dentro de los ECM, enfocado específicamente en neutralizar misiles guiados por calor. Funcionaban engañando los sensores infrarrojos del misil, desviando su trayectoria mediante señales térmicas falsas.
Curiosamente, esta tecnología no se limita al ámbito militar. La aerolínea israelí El Al (LY/ELY), conocida por sus estrictos protocolos de seguridad, ha implementado sistemas ECM en sus aviones comerciales como medida preventiva contra posibles amenazas.
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Mecanismo de guiado infrarrojo en misiles
El sistema de guiado por infrarrojos opera mediante un sensor especializado ubicado en la cabeza del misil, diseñado para detectar la radiación térmica emitida por su objetivo. En el caso de aeronaves, la principal fuente de esta emisión térmica se concentra en las turbinas de los motores, que generan una firma de calor característica. El proceso de ataque sigue una secuencia precisa:
Adquisición del blanco: El operador selecciona visualmente el objetivo, permitiendo al sensor captar su firma térmica distintiva.
Fase de persecución: Tras el lanzamiento, el misil ajusta continuamente su trayectoria mediante el análisis constante de la posición relativa del objetivo y realiza correcciones automáticas basadas en las variaciones térmicas detectadas.
Detonación: El sistema está programado para activar la carga explosiva al alcanzar el objetivo o al entrar en su proximidad inmediata.
Contramedidas infrarrojas electrónicas utilizadas por la FAS
AN/ALQ-123
Es un sistema electrónico desmontable de contramedidas infrarrojas que destacaba que genera su propia energía eléctrica necesaria para su funcionamiento durante el vuelo, gracias a una turbina accionada por el flujo aerodinámico.
El AN/ALQ-123 emplea una lámpara de cesio montada en la parte posterior del dispositivo, capaz de emitir pulsos de energía infrarroja (invisibles al ojo humano) en un ángulo de 180°, dirigidos estratégicamente hacia la zona de los motores – la principal fuente de calor de las aeronaves – para confundir los sistemas de guiado de los misiles IR. Sin embargo, esta solución tecnológica presentaba importantes limitaciones operativas, ya que su instalación en los soportes subalares impedía el uso de estos puntos para armamento o tanques de combustible adicionales, reduciendo la capacidad ofensiva de las aeronaves. Además, a velocidades reducidas, el generador de turbina frecuentemente era incapaz de producir suficiente energía y para ponerlo nuevamente en marcha, requería ser reiniciado en tierra.
Estas deficiencias, sumadas al rápido avance de los sistemas de misiles soviéticos como el 9K310 Igla-1 (SAM-16) y modelos posteriores, terminaron por relegar este sistema a la obsolescencia en el escenario operativo.
AN/ALQ-144
Es un sistema fijo de contramedidas infrarrojas que se alimenta directamente de los sistemas eléctricos de la aeronave. Su núcleo funcional consiste en un bloque de carburo de silicio que, al ser calentado mediante corriente eléctrica, genera intensas emisiones de energía infrarroja no visible.
Este componente está encapsulado en una estructura cilíndrica equipada con un obturador mecánico que modula los pulsos infrarrojos, creando un patrón de interferencia efectivo contra los sistemas de guiado de misiles IR.
A diferencia del ALQ-123, este sistema ofrece cobertura omnidireccional (360°), característica esencial para helicópteros que, por su naturaleza operativa – con maniobras más lentas y vuelos a baja altura – enfrentan amenazas potenciales desde cualquier ángulo. La eficacia de este diseño ha permitido que el sistema, a través de sucesivas actualizaciones para contrarrestar la evolución de los MANPADS (como los modernos sistemas de guiado IR multiespectrales), siga siendo operativo en numerosas fuerzas aéreas a nivel mundial, demostrando su validez como solución tecnológica a largo plazo.
El desarrollo y empleo de contramedidas electrónicas durante el conflicto salvadoreño marcó un antes y después en las capacidades de la FAS. Si bien este artículo se ha centrado en los sistemas ECM como el AN/ALQ-123 y AN/ALQ-144 —claves para neutralizar la amenaza de los MANPADS—, es importante mencionar que la FAS implementó también contramedidas pirotécnicas (que por el momento no han sido abordadas en este análisis).
Con la finalización del conflicto armado y la firma de los Acuerdos de Paz, estos equipos de guerra electrónica fueron devueltos a la USAF, tanto por requisitos del acuerdo como por el temor fundado de que tecnología tan sensible pudiera ser sustraída y terminar en el mercado negro. Este episodio tecnológico dejó como legado importante la innovación táctico-electrónica como contrapeso para alterar la balanza operativa en un conflicto armado.
Artículo elaborado por Flotilla-Aérea vía Mario A._
Puedes encontrar anécdotas sobre el uso de estos dispositivos en el libro: HISTORIA CON ALAS DE METAL (1986 – 2013)